Alexis Argüello o “Chocolatito", ¿valdra la pena confrontarlos?
Alexis Argüello se movió en los casilleros de tres distintas categorías, sin pesos intermedios y con un embudo que solamente permitía la mezcla de dos organismos exponenciales -AMB y CMB- filtros que como el cuenta gotas dieron a luz verdaderos gladiadores. Hablamos de ese final de los años setenta y aquellos maravillosos ochenta. Esa época cuando el “Procuro Olvidarte” de Hernaldo zuñiga, batía récords en el hit parade de iberoamérica. Mientras Alexis hacia astillas rivales en Japón, Estados Unidos y el del resto del mundo.
UN FORMATO DISTINTO
El boxeo era a quince asaltos, se enfrentaban lo mejor de lo mejor. Eran tiempos esplendorosos, con cuatro fantásticos en escena: Durán, Hagler, Hearns y Leonard. llenando sitios a placer sin “seleccionar contrincantes” como un modus operandis. Las batallas de Sugar Ray, Leonard y Roberto Durán siguen grabadas en piedra, vistas desde cualquier balcón. Sin menos grandeza también hay sitios para los sangrientos combates entre Alexis Argüello y Escalera, con la multitud de pie, una en Puerto Rico y otra en tierras del dictador Mussolini.
EL ROSTRO DE UN PAÍS ENTERÓ
Si Nicaragua se vistiese con un rostro, ese sería sin duda alguna el de Rubén Darío. Con versos sublimes y prosa celestial es imposible opacar las líneas del “Príncipe de las letras castellanas”. Sin embargo, Argüello y sus hazañas colocan de nuevo en primera plana a la nación centroamericana. Su impacto y carisma conectan inmediatamente con millones de pinoleros. Tan grande fue esa conexión que superó la barrera generacional logrando endosar sin forzamiento alguno una idolatría sin parangón por el héroe y sus victorias.
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LA HISTORIA
El blanco y negro de la TV que imponía la pobreza en Nicaragua, jamás impidió aminorar los gritos después de aquella derecha destructora que desplomó a Mancini. Se dijo que “Boom Boom” lo sometería. La historia del round número catorce en Atlanta City, y New Jersey, se escribió de una manera muy distinta. El referí detuvo las acciones después del frenesí de Argüello, dandose cuenta del brioso púgil centro americano de tan solo veinte años. Aquel combate fue colocado por la revista “The Ring” como pelea del año.
Frente al escocés Jim Watt en Londres, Inglaterra, durante quince capítulos Argüello hilvanó un triunfo que le convirtió en el sexto boxeador de la historia en lograr tres títulos mundiales, siendo apenas el segundo latino después de Wilfredo Benítez en conseguir semejante azaña y encumbramiento. Defendió además sin derrota alguna, en dieciséis ocasiones sus tres coronas mundiales.
SUS INICIOS
Alexis despuntó en Inglewood California aniquilando al mexicano Rubén Olivares incrustándose su primera corona de boxeo un 23 de Noviembre de 1974. Parece ser que los hados de la buena fortuna orquestaron una alineación planetaria perfecta, porque ahí mismo, Chocolatito González desafío la historia y rompió la maldición que Aaron Pryor insertó en el Orange Bowl de Miami deteniendo a Argüello. Un maleficio que Román exorcizó coronándose como tetra campeón el 10 septiembre del 2016 frente a Carlos Cuadras.
Mientras la figura de Román se ha engrandecido, la impronta de Argüello y su reinado permanece como las pisadas de Acahualinca, memorable ubicándolo como el mejor peso ligero junior de la historia.
Los tiempos han cambiado y las reglas del juego también. Las comparaciones seguirán provocando sismos y surgirán debates…Ted Williams o Babe Ruth, Nadal o Federer, Messi o Cristiano. Necesaria o no, la polémica causa ruido como las máquinas en los casinos de Las Vegas. Me queda claro que Argüello es irrepetible en Nicaragua, como lo es Rubén Darío para la literatura universal.
UN REY
“El Caballero del Ring” se enfrentó a una mejor oposición y su frecuencia arriba del cuadrilátero fue más continua.
En tanto Chocolatito dominó el orbe pugilístico en otro entorno. Los componentes actuales son distintos. Su resplandeciente huella mundial sigue construyéndose y habrá que agregarle un futuro que aún no termina.
Es obvio que Argüello emergerá siempre como piedra angular, la época y la forma en que se estableció como gran referente en medio de muchas luminarias supondrá un obstáculo infranqueable para Chocolatito.
Pero sera ¿válido denostar el recorrido formidable de Román?, ¿Se vale minimizar la napoleónica guerra contra Rungvisai en New York? ¿O el choque brutal en tierras niponas frente a Yaegashi? y ¿qué decir de los círculos infernales que saltó frente a Carlos Cuadras persiguiendo su cuarto título mundial en Los Ángeles, California?
Todo lo antes dicho es un hecho irrefutable, como negar que Argüello seguirá siendo El “Rey". No obstante, el simple acto de confrontar ambas carreras calibra el verdadero alcance de Román González dentro de ese realismo mágico, como el de Macondo y todos los Buendía.
Créditos periodista: Róger Trujillo





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